Descripción
No se alegren por sus éxitos espirituales o logros ministeriales. Alégrense porque sus nombres están inscritos en el cielo. Si nuestras vidas terminaran hoy, Jesús fue, es y será nuestro mayor tesoro. Se fiel hasta la muerte y heredarás la corona de la vida. Volvamos a enamorarnos de su presencia y que nuestro mayor deseo sea llorar delante de su presencia.


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